Cultura
Nuestros antepasados de África, Asia y Europa han contribuido a conformar Jamaica y a convertirla en el poliédrico mosaico de costumbres y tradiciones internacionales que es en la actualidad.
El 6 de agosto de 1962, Jamaica se convirtió en una nación independiente. Cuando dieron las 12 en esa calurosa noche de verano, se arrió la bandera del Reino Unido y, en medio de una gran expectación, alegría y alivio, el pueblo de Jamaica celebró la izada de sus propios colores (negro, verde y dorado) con bailes, desfiles y ceremonias religiosas.

El camino hacia la independencia fue largo y duro. Desde 1492, cuando Colón llegó al Nuevo Mundo, Jamaica había sido gobernada como una colonia; primero por los españoles y luego por los británicos. Durante los tres siglos que pasaron entre la llegada de los europeos y nuestro Día de la Independencia, la isla pareció, en muchos momentos, ingobernable. Los sucesivos gobiernos coloniales se enfrentaron a desafíos constantes. En primer lugar, por parte de unos piratas ávidos de oro, y más adelante, por grupos de guerreros africanos autoliberados; y a lo largo de toda la historia, por las desafiantes masas empobrecidas que demostraban su descontento ruidosamente (y en ocasiones violentamente).

Nuestro sistema político moderno tiene sus orígenes en los movimientos nacionalistas negros de principios de siglo XX que lideró Marcus Garvey, y en los movimientos sindicales de los años 30 y 40. El primer partido político de Jamaica (también el primero del Caribe) fue el Partido Nacional del Pueblo (PNP), fundado en 1938 por el abogado, sindicalista y héroe nacional jamaicano Norman Washington Manley. El PNP evolucionó como un aparato político e hizo campaña a favor del sufragio universal adulto y el autogobierno jamaicano. Fue creado tras los disturbios y el malestar civil de los años 30, cuando miles de trabajadores de toda la isla protestaron por los salarios y las condiciones de vida y laborales. El partido pasó a la política representativa en 1944 con la introducción del sufragio universal adulto y un autogobierno con limitaciones a través de una asamblea legislativa electa.

El Partido Laborista Jamaicano (JLP) surgió directamente del movimiento sindical. Creado por el héroe nacional jamaicano Sir Alexander Bustamante en 1944 como escisión de su sindicato Bustamante Industrial Trade Union (BITU), el partido fue creado para presentarse a las primeras elecciones generales de Jamaica, que también se celebraron en 1944.

Desde entonces, los dos partidos políticos se han alternado en el gobierno y han sido encabezados por algunos de los pensadores y líderes más influyentes del mundo. Nuestra política se caracteriza por una fidelidad a los partidos profundamente arraigada, y cada cinco años, los candidatos se presentan a unos comicios ajustados mientras un electorado apasionado expresa su confianza o su descontento con el statu quo.

Los jamaicanos disfrutamos de un amplio abanico de libertades civiles, que nos concede la propia existencia de nuestro sistema político democrático. Ninguna democracia es estática ni está garantizada, sino que debe ser constantemente alimentada. Al participar en nuestro propio gobierno, mantenemos y mejoramos un sistema del que podemos sentirnos orgullosos. Al fin y al cabo, nuestro legado político es un reflejo de quiénes somos, quiénes fuimos y quiénes serán las futuras generaciones de jamaicanos.